GUION LITERARIO DEL CÓMIC
Nuestra historia comienza con Cinthya, una chica de quince años que
acababa de salir de secundaria. Logró entrar a una muy buena escuela, que era
el CCH. Lo único que l ponía un poco triste era que ninguno de sus amigos había
logrado entrar junto con ella. La familia de Cinthya no estaba muy conforme,
pues la zona donde se encontraba la escuela era fea y era víctima de varios
asaltos, sobre todo en el transporte público.
Cuando llego el primer día de clases, comenzó a buscar una ruta segura
para su traslado, sin embargo, no sabía cómo, ni con quien podría llegar a la
escuela. Aparte, desconocía completamente el tiempo de traslado.
Después viene otro personaje, Joaquín, que trabajaba como obrero. Era muy pobre y tenía
tres hijos que mantener. Un día, en su trabajo hacen recorte de personal y como
él había estado cometiendo algunos errores, fue despedido y el finiquito que le
dieron no le alcanzaba para el tiempo que se tardaría en buscar trabajo.
Joaquín conoce a unos tipos de su barrio, que al verlo tan desesperado, le
cuentan en “negocio en el que andada” que son los asaltos a mano armada en los
camiones y microbuses. Joaquín se sorprende, pero aun así decide entrar porque
no ve otra alternativa a su problema. Los asaltantes o ahora compañeros de
trabajo de Joaquín, le dicen que tienen que irse desde temprano para poder
interceptar a los estudiantes y personas que van a su empleo, pues en la mañana
es donde hay más fluidez de pasajeros.
Otro personaje es Doña Remedios, una señora que vende dulces en los
camiones para mantener a su hijo. Ella es muy sociable y cada que se sube a
vender dulces, platica con los choferes. Un día se queda muy entretenida con
Don Vicente, uno de los conductores de la ruta 23 de camiones que van del Estado
de México al Distrito Federal. Doña Remedios va comentándole sobre el numero de
delincuencia tan alarmante que se vive día con día en las calles. Y la señora
le da su opinión, como ciudadana, y tocando el tema de la delincuencia en el
transporte público se suben al camión unos asaltantes.
Es aquí donde los personajes de nuestra historia se “encuentran en la
misma escena”.
Eran cerca de las 5:45 de la mañana. Cinthya entraba a la escuela a las
7 a.m y tomo su camión a esa hora. De manera normal lo abordo y se sentó en los
asientos de en medio del lado de la ventana, Se colocó sus audífonos y se
relajo para su traslado. El camión seguía llenándose, de un jalón los asientos
fueron llenándose, hasta que algunas personas tuvieron que irse paradas. En una
parada se subió Doña Remedios con su caja de dulces. El conductor era Don
Vicente, que la dejo subir porque la conocía desde hace un tiempo. Se saludaron
y ella le regalo uno de sus dulces como muestra de agradecimiento. La señora
comenzó a ofrecer sus dulces y logro vender unos 3. Para estar comenzando la
venta, no le fue muy mal. Comenzó a platicar con Don Vicente, quien le dijo que
uno de sus compañeros de trabajo había sido asaltado el día anterior y que el
pobre perdió todo el dinero que llevaba ganado y no tenía con que pagar su
cuenta, aparte se había llevado un buen susto pues lo amagaron y golpearon para
que les diera el dinero. A esto Doña Remedios, le dio su opinión y le contó lo
que veía en las noticias respecto a los constantes asaltos, igual de anécdotas
de conocidos. Estaban platicando de lo más tranquilos, cuando en una de las
paradas más concurridas se subieron tres tipos y una chica. Pagaron su pasaje muy normal y se
distribuyeron en el camión. Entre ellos iba Joaquín.
El conductor cerró las puertas y uno de los tipos se sacó una pistola y
se la puso en la cabeza diciéndole que no se detuviera y que ya no abriera la
puerta. En ese momento otro tipo tiro de balazos al techo y grito con muchas groserías que era un asalto
y que sacaran todas las cosas que tenían así como dinero. Joaquín estaba muy
nervioso, era su primer asalto, pero comenzó a arrebatarles a los pasajeros las
cosas y a meterlas en un costal que llevaba. La chica que iba con ellos
amenazaba con navaja a las señoras y muchachas para que se quitaran los aretes,
collares, etc.
Cinthya se dio cuenta de todo y se enderezo rápidamente. La chica le
arrebato los audífonos lastimándole las orejas. Le quito el celular e intento
arrebatarle la mochila, pero Cinthya se resistió porque ahí llevaba sus tareas
y útiles, a lo cual la chica le soltó un puñetazo en la cara que casi le rompe
la nariz, pero solo le abrió el labio superior y le salió mucha sangre.
De igual forma otro de los tipos golpeaba a los hombres que no se
apresuraban a darle sus cosas, los amagaba o insultaba. Joaquín que estaba
aterrorizado solo ponía el costal para que pusieran sus cosas. Por otro lado el
tipo que amagaba al chofer, le quitó el dinero de los pasajes que había juntado
en el transcurso de ese viaje. La señora Remedios estaba muy asustada que
apenas podía respirar, no podía creer lo que estaba pasando. El tipo que
despojaba al chofer igual lo hizo con ella, le quito sus dulces y su dinero,
tirándola de una bofetada.
Cinthya que observaba la escena estaba sin habla, pero en su
desesperación, soltó un grito que provocó que uno de los asaltantes fuera hasta
su lugar a amenazarla, el tipo la saco del asiento y comenzó a manosearla, a lo
cual ella comenzó a llorar, los pasajeros no hicieron nada, hasta que un señor
le grito que la dejara en paz y que se metiera con un hombre. El tipo muy
molesto disparo al piso para que se callara, lo cual asustó a Joaquín y disparo
el arma. La bala entró en la cabeza de un señor que murió al instante. En ese
momento, ordenaron al chofer detenerse, los cuatro bajaron corriendo y se
dieron a la fuga, el asalto había sido exitoso, después de todo estuvieron más
de 20 minutos en el camión.
Algunos de los pasajeros corrieron a auxiliar al señor, mientras que una
señora y Doña Remedios fueron a tranquilizar a Cinthya que estaba llorando.
Todos decían que eran unos desgraciados y cosas de esa índole. El chofer tuvo
que detenerse y uno de los pasajeros llamó a la ambulancia. Una patrulla que
estaba cerca se acerco a ayudarlos y a tranquilizar a la gente. Los animaron a
que hicieran una denuncia, pero ninguno quiso hacerlo, ni tampoco quisieron
atestiguar el homicidio. Sólo el chofer y doña Remedios tuvieron que hacerlo.
Cinthya tampoco quiso denunciar.
El reporte apareció en los periódicos,
pero las autoridades nunca dieron con los asaltantes. El homicidio y
robo a mano armada quedaron impunes. Don Vicente vivió algo que lo mantendría
alerta todos los días y que preocuparía a su esposa en todo momento. Doña
Remedios quedó impactada, pero la situación era tan difícil que siguió
vendiendo dulces en los camiones, ahora con la cautela de no quedarse a
platicar con los conductores. Por otra parte, Cinthya sufrió de violencia
sexual, y eso la dejo muy asustada por varios días. Sus papás se preocuparon
por su hija, pero ya no tuvieron que persuadirla para que se cambiara de
escuela, ella sola tomo la decisión después de lo que había vivido.
Mientras que Joaquín, a pesar del homicidio que vivió y toda la
violencia que vio, decidió quedarse con los asaltantes, pues vio que en un
asalto había ganado más de los que ganaba a la semana como obrero.
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